
Imagina que acabas de atravesar la tormenta más fuerte de tu vida. Un evento que te sacudió hasta los cimientos: un trauma, una pérdida devastadora, un período de ansiedad extrema o un burnout que te llevó al límite. Lograste sobrevivir y llegar a la orilla. Pero ahora, en la calma, te das cuenta de que algo no está bien. El pánico se ha ido, pero la alegría no ha vuelto. La agitación ha sido reemplazada por un silencio pesado, por una sensación de vacío y apatía. Es como si tu vida, que antes tenía colores vibrantes, ahora se viera en tonos de gris. Si esto te resuena, lo que estás viviendo es una de las secuelas más comunes y desconcertantes del trauma. En psicoterapia, entendemos que la recuperación real no es un solo paso, sino un proceso de sanación postraumática que se desarrolla en dos fases maestras. Comprender este mapa es el primer paso para recuperar no solo la calma, sino también la vitalidad.
________________________________________ Fase 1: El ancla en la tormenta (La estabilización del caos) Cuando vives un shock o una crisis aguda, tu sistema nervioso se «rompe»
temporalmente. Entras en un estado de hiperactivación. Esto se siente como: ● Pánico y
terror, a veces paralizante. ● Ansiedad y agitación mental; tu mente va a mil por hora. ● Miedo intenso a perder el control o «volverte loco». ● Sensación de estar desconectado de la realidad, como si vieras todo desde fuera (disociación). En esta fase, intentar «analizar» el problema es inútil, e incluso contraproducente. Es como intentar redecorar una casa mientras está en llamas. ¿Cuál es el objetivo de la terapia en esta fase? El objetivo aquí es
uno solo: crear un espacio seguro. Mi rol como tu psicólogo es ser un ancla en medio de esa tormenta. No buscamos «curar» el trauma todavía; buscamos contener el caos. Utilizamos herramientas específicas de regulación emocional para «apagar el incendio» y estabilizar tu sistema nervioso. Es un trabajo de «primeros auxilios psicológicos». Te ayudo a calmar la respuesta de lucha o huida, a anclarte de nuevo en el presente y a crear una base de equilibrio. Sin esta base de calma y seguridad, es imposible construir la siguiente etapa.
________________________________________ La trampa de la «calma vacía»: ¿Por qué sigo sintiéndome mal? Has superado la Fase 1. El pánico se fue. Ya no sientes que vas a explotar. Pero en su lugar, ha quedado un desierto. Este es el estado de apatía postraumática o hipoactivación. Después de gastar tanta energía en la hiperactivación (la tormenta), tu sistema nervioso se «apaga» para conservar recursos. Es una respuesta de supervivencia, un estado de «congelación» o colapso. Se siente como: ● Una profunda apatía y resignación. ● Falta de interés por la vida; nada te emociona. ● Ausencia de motivación para mejorar las cosas. ● Una sensación de vacío, de estar desconectado de ti mismo y de tus propósitos. Muchas personas abandonan la terapia aquí, pensando «bueno, al menos ya no tengo pánico». Pero vivir en esta «calma vacía» no es vivir, es solo sobrevivir. Has salido del caos, pero aún no has regresado a la vida. ________________________________________ Fase 2: El despertar de la chispa (La reactivación de la vida) Aquí es donde comienza la verdadera transformación. Una vez que el terreno está estable (gracias a la Fase 1), podemos empezar a «replantar el jardín». El objetivo de la Fase 2 es abordar directamente esa apatía y reconectar con tu vitalidad. ¿Cómo lo hacemos en psicoterapia? Este es un trabajo delicado y profundo que va más allá de «echarle ganas». 1. Validamos la apatía: Primero, entendemos que tu apatía no es pereza. Es una herida. Es la voz de tu sistema diciendo «estoy agotado y asustado». 2. Buscamos la «chispa»: Juntos, exploramos qué era importante para ti antes de la tormenta. ¿Qué te daba alegría? ¿Qué te hacía sentir vivo? A menudo, esto está conectado con lo que podríamos llamar tu «niño interior», esa parte tuya asociada con la alegría, la curiosidad y el juego. 3. Activamos la acción (antes que la motivación): Este es el secreto de la terapia para la apatía y desmotivación. No esperamos a que sientas ganas de hacer algo. Eso no ocurrirá al principio. En cambio, usamos la estructura de la terapia para catalizar la acción. Comenzamos a planificar pequeños, diminutos pasos conductuales que estén alineados con esos valores que estamos redescubriendo. El objetivo es romper la inercia. La acción genera la motivación, y no al revés. El trabajo terapéutico en esta fase actúa como esa «chispa en la ceniza». Te ayuda a pasar de ser un pasajero pasivo en tu propia vida a tomar el timón de nuevo, reconectando con un sentido de propósito. ________________________________________ Tu historia no termina en las cenizas El proceso de sanación postraumática es un viaje lógico. Primero, necesitamos seguridad (Fase 1) para detener la hemorragia emocional. Luego, sobre esa seguridad, necesitamos reconectar con un propósito (Fase 2) para volver a vivir. Esa chispa de vitalidad, aunque te parezca perdida, sigue ahí. Solo necesita el espacio seguro y el impulso correcto para volver a encenderse. Da el siguiente paso en tu sanación Si te sientes atrapado en esta «calma vacía», si superaste la crisis, pero perdiste la motivación por el camino, mi trabajo es acompañarte en ambas fases de este mapa. Te invito a agendar una consulta. Jefferson Bastidas Psicólogo en Manizales y Online Entender esto es el primer paso para dejar de luchar contra ti mismo y empezar una nueva etapa de «limpieza» emocional. 🌧️✨